
¿Qué harías si el amor fuera tu mayor peligro... y tu única salvación? Emory ha construido una nueva identidad en Millbrook, un pueblo perdido en las montañas donde nadie hace preguntas. Trabaja como camarera, sonríe cuando debe, y cada noche verifica tres veces las cerraduras de su puerta. Porque Marcus, su ex marido, no es el tipo de hombre que acepta un no como respuesta. Y ella lleva meses huyendo de él. Knox Dalton es el sheriff que lo ve todo y no dice nada. Reconoce las mentiras en los documentos de Emory, las cicatrices que oculta bajo mangas largas, el terror que se esconde tras sus ojos verdes. Debería arrestarla por usar identidad falsa. En lugar de eso, se enamora de ella. ¿Alguna vez has sentido que tocar a alguien puede salvarte y condenarte al mismo tiempo? Knox lo sabe. Cada mirada entre ellos se convierte en una confesión silenciosa de necesidades inconfesables. Cuando el pasado de Emory explota en Millbrook, Knox debe elegir entre la ley que juró proteger y la mujer que le enseñó a amar de nuevo. Porque Marcus no viene solo: trae consigo el poder del dinero, contactos corruptos en el sistema judicial, y la determinación de recuperar lo que considera suyo. Créeme cuando te digo que algunos hombres confunden obsesión con amor hasta que es demasiado tarde. Una historia donde la redención tiene precio y la libertad se paga en sangre. Para lectoras que buscan romance intenso con protagonistas rotos que se curan mutuamente, aunque eso signifique destruir todo lo que creían conocer sobre sí mismos. En Millbrook, el amor no es solo una promesa. Es una declaración de guerra.