
—Se acercó a la mesa, apoyando las manos sobre ella, inclinándose hacia mí. Olfía a decadencia y sándalo.
¡La sensualidad de este reencuentro es brutal! Me gusta cómo el narrador se queda paralizado, e puro drama romántico por favor 😭


¿Hasta dónde llegarías para proteger un secreto que podría destruirlo todo? En el frío mundo de las fusiones corporativas, ella es la asesora más letal de su generación. Él, el CEO temido cuya crueldad es leyenda. Su guerra verbal es eléctrica, pero una cláusula contractual los obliga a fingir unidad pública ante inversores internacionales. Lo que comienza como una mentira estratégica se convierte en una atracción gravitacional insoportable. Cada roce accidental, cada mirada sostenida, enciende un deseo prohibido que amenaza con quemar sus fachadas de hielo. Pero cuando la confianza se fractura por secretos oscuros y traiciones percibidas, la línea entre el juego de poder y el amor verdadero se desdibuja. Entre galas de lujo, citas falsas y pasiones clandestinas, deben decidir si su conexión es solo otra transacción calculada o la redención que ambos necesitan. Una novela de romance contemporáneo intenso, llena de tensión sexual, secretos corporativos y una química adictiva que no podrás soltar.
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—Se acercó a la mesa, apoyando las manos sobre ella, inclinándose hacia mí. Olfía a decadencia y sándalo.
¡La sensualidad de este reencuentro es brutal! Me gusta cómo el narrador se queda paralizado, e puro drama romántico por favor 😭

Nathan sonrió. Fue una sonrisa mínima, quirúrgica, que no alcanzó sus ojos pequeños y calculadores detrás de las gafas sin montura.
¡Oh por favor! Me encanta este momento tóxico. Nada como un jefe millonario arrogante y rfío para hacerme sentir la emoción de una reconciliación inevitable 😍

El olor a tabaco caro y cuero antiguo me golpeó antes de que mis pies tocaran la alfombra persa.

La fusión ya está hecha. La única pregunta es si quieres que sea limpia o si prefieres que la sangre manche las sábanas de los hoteles donde vas a acostarte con la prensa.

Sentir su palma contra mi piel era una contradicción física que me dejaba sin aliento. Era fuego disimulado como hielo.