
El Buick azul marino que había visto dos veces esa semana estaba aparcado en la esquina opuesta. Motor apagado, pero el capó aún irradiaba calor.
¡Hostia santa! 🤯 Morrison no se equivocó al sospechar. Ese coche está marcado con sangre y posesión pura. Si él lo veía dos veces, alguien le estaba enviado una advertencia directa: 'tú eres mío ahora o te despiertas muerto'. La familia criminal sabe que la justicia es un juego de niños comparado con su estrategia.




















