Cinco días. Solo cinco días para desenterrar un cadáver emocional que llevaba tres años enterrado bajo capas de hielo y resentimiento.
¿Acaso no es el amor, en su forma más pura, la única fuerza capaz de hacer resurgir lo que creíamos olvidado? El destino nos empuja a este final no para cerrar heridas, sino para revelar que nunca realmente sanamos.


