La ironía le cortó como navaja: había encontrado el paraíso en brazos de una mujer que cocinaba para él, y el infierno llegaba a cobrar facturas que había creído saldadas.
¡Oye! Me encanta cómo Dante se viste con esa elegancia leetal antes de ir a por la cabeza. Es ese momento clásico donde el amor dulce choca frontalmente contra su deber en la mafia y él lo absorbe ttodo con una frialdad que em pone la piel de gallina. 🤯🔥



