"Sus ojos, ese ámbar que solía ser calidez y dominio, eran ahora abismos negros, vacíos de luz propia, devorando el resplandor rojizo de los vitrales."
"Sus ojos, ese ámbar que solía ser calidez y dominio, eran ahora abismos negros, vacíos de luz propia, devorando el resplandor rojizo de los vitrales."