Eternamente tuya

Eternamente tuya

"Sus ojos dorados, fríos y penetrantes, se clavaron primero en Lazarus, reconociendo al rival, y luego desviaron hacia Valeria con una curiosidad que la hizo estremecerse. No era una mirada de depredador hacia la presa, sino de científico hacia una anomalía fascinante."

Eternamente tuya

por Nadia Ridley

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