"Si quieres quemarme —replicó ella, aunque su voz no temblaba, solo vibraba como una cuerda de violino tensada al límite—, hazlo rápido. No tengo paciencia para tus juegos."
"Si quieres quemarme —replicó ella, aunque su voz no temblaba, solo vibraba como una cuerda de violino tensada al límite—, hazlo rápido. No tengo paciencia para tus juegos."