"La niebla de los Bosques Encantados no era vapor; era un aliento gélido que se adhería a la piel como sudor frío, una humedad que olía a tierra rota y sangre seca."
"La niebla de los Bosques Encantados no era vapor; era un aliento gélido que se adhería a la piel como sudor frío, una humedad que olía a tierra rota y sangre seca."