"—Finalmente tenemos tiempo para conocernos sin miedo —murmuró, voz ronca de hombre que había aprendido la diferencia entre poseer y ser poseído—. Sin calcular si cada caricia podría ser la última."
"—Finalmente tenemos tiempo para conocernos sin miedo —murmuró, voz ronca de hombre que había aprendido la diferencia entre poseer y ser poseído—. Sin calcular si cada caricia podría ser la última."