"El sello de Padre Kaelen pulsaba en el centro del altar, un nudo ciego apretando la garganta de Caelum con una fuerza que ya no era mágica, sino visceral; como si le retorcieran los huesos desde dentro."
"El sello de Padre Kaelen pulsaba en el centro del altar, un nudo ciego apretando la garganta de Caelum con una fuerza que ya no era mágica, sino visceral; como si le retorcieran los huesos desde dentro."