"El olor a café de la cafetera corporativa —esa máquina que nadie limpia bien y que huele a desesperanza oxidada— flotaba en el aire junto con el zumbido tenso de los fluorescentes."
"El olor a café de la cafetera corporativa —esa máquina que nadie limpia bien y que huele a desesperanza oxidada— flotaba en el aire junto con el zumbido tenso de los fluorescentes."