"El aire en los aposentos privados del rey no olía a cera ni a flores secas; olía a ozono y tierra quemada, ese residuo eléctrico que se pega al paladar."
"El aire en los aposentos privados del rey no olía a cera ni a flores secas; olía a ozono y tierra quemada, ese residuo eléctrico que se pega al paladar."