No parpadeé. Había dejado de huir de las miradas hace semanas, o quizás desde que Elena me enseñó que la oscuridad no era un lugar donde esconderse, sino donde uno aprendía a ver.
¡Por fin! La transición de huir al dominar el juego del gato y el ratón con Elena. Esa 'oscuridad' que ahora es su fortaleza? ¡Esa es la única moralidad que importa para un Alfa que sabe qué quiere!


